Al despertar me siento pesada y la cabeza me da vueltas... Esperen... ¡Puedo ver! ¡Qué maravilla! Me rasco un poco los ojos y noto dónde me encuentro... Estoy acostada en una fría tabla de acero, amarrada a ella en las muñecas y los tobillos; hay una puerta, la veo y dos segundos después se abre... ¡No creerán lo que vi! Un muchacho precioso... Indescriptiblemente perfecto... Quedo anonadada al verlo, él, al notar que he despertado, sin decir palabras me desamarra de la tabla y sale, cerrando la puerta tras si. Regresa 5 minutos después con un cuenco repleto de frutos extraños que lucen sinceramente apetitosos y mi estómagos ruge; él habla:
"- Come.", es lo único que dice, yo temblando al haber escuchado esa voz -porque ¡qué voz!- tomo una fruta color negro, la muerdo y ¡qué jugoza!, por dentro es color turquesa vivo, me encanta... Tengo que llevar algunas de estas a casa. Me noto sola y veo que se ha ido... ¿En qué momento? En fin... Sigo gozando de las maravillosas frutas que me brindó el muchacho.
20 minutos después, salgo por la puerta que el muchacho por descuido -creo- ha dejado abierta. A mi derecha veo una salida y corro hacia ella, brinco y cuando estoy afuera y a punto de caer, caigo en unos brazos flacos, esqueléticos y éstos me estrujan... "OWCH, DUELE! ¡SUÉLTAME! ¡¡¡AYUDA!!!", grito, pero nadie me escucha... Me tira a un saco y veo algo brillar... Un brilllo precioso, rojo... Y lo entiendo, ¡rayos! Es esa criatura otra vez...
sábado, 9 de mayo de 2015
viernes, 8 de mayo de 2015
¿Te pasa?
Haz, alguna vez... ¿caminado por la playa? pensando... en cualquier situación que se te venga a la mente... ¿te ha pasado? Que pierdes la noción del tiempo y... te pierdes, ¡sí! no... perdido en tus pensamientos... divagando, divagando... ¿sólo me pasa a mi acaso?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)