domingo, 12 de abril de 2015

Aquella flor, aquella persona...

-Una flor, para ti.
-Para mi? -dije con ambas cejas levantadas.-
-Para ti, porque es imperfecta y hermosa, como tu. -dijo-
-Oh vaya, gracias, pero... Nada es perfecto de igual manera, y hay miles de cosas más hermosas que una flor.
-Pero... Mírala bien, ella es preciosa, es diferente. No he visto una flor igual en mi vida, así como jamás conoceré a alguien como tu.

Sabía que estaba siendo una persona encantadora pero... ¿A dónde quería llegar con todo esto?, pregunté:
-Y... ¿Adónde vas?
-No lo sé, -dijo- ando buscándome a mi, buscando un lugar y una persona adecuada para estar con ella, y cuidarla, y cuidarnos, y.... no lo sé. ¿Por qué?
-Sólo preguntaba... Eres... Peculiar, ¿sabes?
-JAJA! Eso suelen decirme... Dime, ¿gustas acompañarme en mi viaje a algún lugar?
-Pero no andas nada contigo... Ni bolsas, ni dinero, ni comida... ¿Cómo vivir?
-Si me acompañas te enseñaré secretos de supervivencia que sólo yo conozco, ¿te apuntas? Seríamos yo, mi corazón vacío y tu, en busca de algo/alguien.
-Bien, vamos. Pero con un trato... Te dejaré cuando guste hacerlo.
-Bien. Vámonos y trato hecho. Se hace noche pronto, es hora de irnos, pues.


Y así nos fuimos a muchos lugares, conociendo muchas personas aburridas. Aprendí sus secretos de supervivencia y aquí vamos, cada vez más lejos, buscando algo que, ahora, creo yo, no existe. Pero yo prometo ser hogar para esa persona. Lo sabe y por eso, no hemos dejado de seguir adelante, porque soy su fuerza y esa persona es la mía... mi fuerza... Y cuando me siento cansada, meto la mano en mi bolsillo y saco aquella hermosa flor,sonrío y sigo adelante.
La flor de mis recuerdos.

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