jueves, 17 de septiembre de 2015

DGM.

No todo era tan fácil, ni ser feliz, o desinteresado, ni ignorar, ni no sentir celos, ni estar siempre bien, ni ser siempre un caramelito de azúcar... Nada era fácil. No era fácil ser paciente, ni ser buen amigo, ni hablar bien, ni... nada... en absoluto.
Amar no era fácil...
Lo más fácil, ¡y cada muerte de obispo!, era llorar... y no era del todo bueno... No para mi, es que... yo no lloraba; yo me quebraba completamente, me destruía emocionalmente, decaía... algo en mi moría...
No era tan fácil no ser superficial, no ver cuál color de ojos tenían las personas, sus cuerpos, su estatura, su cabello, su aroma... su aroma... Hugo Boss Red... mierda... Su mandíbula, su sonrisa... no era tan fácil que no gustara a la vista semejante muchacho... semejante muchacho... semejante niñato... rayos...
Si fuera fácil no quererlo... ¡Si fuera fácil! Mas no lo es... maldita sea... no lo es... Sigo cayendo en sus brazos cada vez que me rodea con los suyos... Sigo mirando sus labios... deseando un beso... Sigo volviéndome débil ante sus mirada verdosa...
No es tan fácil evitar sentir lo que siento... aunque quisiera hacerme creer que sí... quisiera querer así a aquel niñato acolochado de ojitos achinados, de dulce mirada, encantadora sonrisa... ¿por qué no le quiero así? ¿¡Cómo puede mi corazón preferir la superficialidad!? ¿¡Cómo prefiero al maldito perro!? No lo entiendo... No era tan fácil entenderme... no lo es.
No era tan fácil no entristecer... Que el capricho no me ganara... No era tan fácil no ser egoísta... Repito: No era tan fácil no sentir celos...
No era tan fácil hablar de él sin un tono apagado...
Nada era fácil con respecto a él...
... mas no era difícil...
... simplemente no era para mi...
... No eran para mi tantos besos en el rostro...
... ni el el cuello...
... ni en la mano...
Todo sucedía por algo... quién sabe por qué.
¡Pero lo menos fácil era que YO sabía que ÉL no me merecía! No merecía siquiera mi amistad... la valoraba tan poco... Diciendo las cosas como son: nuestra amistad era ver mi trasero. Así. Real.
Maldito. Enfermo. Pervertido.
¡Jajaja! No era tan fácil no decepcionarse después de la realidad...
Y aún así le quería...
le quería...
... a aquel pervertido superficial...
... a aquel odioso de las malas manías...
... a aquel ñiñato de ojos verdes...
... a aquel pelo lacio castaño claro...
... a aquel perfil...
... a aquellos labios...
... que nunca fueron probados por mi... mas sí por todas las demás...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario